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Jueves 23 Noviembre de  2017 11:48

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Estos amiguitos peludos aumentan tu bienestar físico y emocional. Tener una mascota no solo significa diversión. Las investigaciones han demostrado que convivir con un animal puede brindarnos una mayor felicidad general, reducir nuestro estrés, motivarnos para hacer más ejercicio y mejorar nuestra calidad de vida. Muchas personas adoptan mascotas para tener compañía. Después de todo, los animales nos ofrecen una lealtad incondicional. El dinero no puede comprar ese sentimiento especial de llegar a casa y que el perro menee la cola al verlo, o que el gato se acurruque en su regazo y ronronee plácidamente. Estas alegrías cotidianas nos recuerdan que deberíamos tomar las cosas con más calma en nuestra vida tan ajetreada y estresante. Los estudios indican que las mascotas incluso pueden disminuir la presión arterial alta y estabilizar las concentraciones de colesterol en la sangre, así como reducir la incidencia de enfermedades cardiovasculares. Los dueños de animales acuden a consultas médicas hasta un 15 por ciento menos que las personas que no tienen mascotas. Encuestas realizadas por la Universidad de Australia Occidental revelan que más del 70 por ciento de los dueños de mascotas aseguran que nunca o muy rara vez se sienten solos, y las probabilidades de alcanzar el nivel recomendable de actividad física por semana aumentan; los dueños de perros sumaban 55 minutos más de actividad física total por semana que las personas que no tenían perros. Además tener una mascota bien podría ser la solución para reducir el estrés de la vida moderna, enseña a nuestros hijos a ser disciplinados y nos acerca más a nuestra comunidad: la gente habla más con uno cuando tiene un perro. Cuando un bebé llega a casa Si pronto usted va a ser papá o mamá y le preocupa que su mascota no se adapte bien a la repentina llegada del bebé, aquí le decimos cómo facilitarle la transición. Si bien los gatos no suelen ser agresivos con los bebés, sí les despiertan curiosidad. Convierta la cuna y el corralito en “zonas prohibidas” para su gato desde antes de que nazca el bebé. Luego, una vez que ya esté en casa, coloque un biombo dentro de su habitación para impedir que el gato se acerque a la cuna. “pase 15 minutos al día jugando con ellos o acariciándolos”, dice la veterinaria Sarah Machell. ¿Y si tiene un perro? Podría mostrarse celoso y desplazado, dice Machell. “Los perros bien entrenados no reaccionan así porque entienden el lugar que ocupan en la jerarquía familiar”. Una opción que recomienda es crear un espacio exclusivo para el perro: un sitio tranquilo donde pueda apartarse de un recién nacido llorón. Llene la casa con sonidos y olores de bebé; invite a amigos que tengan niños de brazos, y use aceite de bebé como humectante para que su perro se familiarice con el aroma. Mantenga la costumbre de sacar a pasear al perro, y lleve también al bebé para que se forme un vínculo entre ellos. En algunos casos, sin importar cuánto se esfuerces, se bebé y la mascota no se llevarán bien. En el peor de los casos, consulte a su veterinario para que los ayude. INMUNICE A SU PERRO. Además del plan básico anual de vacunas, pregunte al veterinario cuáles otras necesita su perro, qué enfermedades caninas son comunes en su región y qué riesgos y beneficios tienen las distintas vacunas. Esta guía le puede servir: Parvovirus mascotas Síntomas: diarrea intensa, vómito y pérdida del apetito; si no se combate, puede ser mortal. Cómo se contrae: contacto con las heces de un perro infectado, incluso después de recogerlas; es muy contagiosa. Cuándo vacunar: todos los cachorros menores de cuatro meses (por lo menos tres dosis y un refuerzo anual); revacunar cada tres años. Moquillo Síntomas: ataca el sistema nervioso central, y ocasiona convulsiones, problemas respiratorios, vómito y diarrea; muy a menudo es mortal Cómo se contrae: se disemina de perro a perro a través de la saliva y la orina; es muy contagioso. Cuándo vacunar: igual que contra el parvovirus. Hepatitis Síntomas: afecta el hígado, los riñones, los pulmones y los ojos, y puede provocar muerte repentina. Sigue siendo contagiosa aun después de la recuperación. Cómo se contrae: contacto con las heces fecales y la saliva de otro perro. Cuándo vacunar: igual que contra el parvovirus. Leptospirosis Síntomas: puede haber fiebre, vómito, diarrea, deshidratación, letargo y pérdida del apetito. Llega a provocar insuficiencia hepática y renal. Cómo se contrae: beber agua estancada, como la de charcos y estanques. Es más común después de la temporada de lluvias. Cuándo vacunar: una dosis anual si vive en una región muy húmeda. No se recomienda para cachorros de menos de 12 semanas de vida. Parainfluenza por Bordetella Bronchiseptica Síntomas: la llamada “tos de las perreras” se caracteriza por tos seca, fiebre, secreción nasal y letargo; puede ser mortal. Cómo se contrae: se transmite rápidamente de un perro a otro en clases de adiestramiento canino o en cualquier lugar donde se reúnan muchos perros; es muy contagiosa. Cuándo vacunar: los perros en situación de alto riesgo (los que pasan mucho tiempo al aire libre) necesitan vacunarse una o dos veces al año. Los que permanecen en el interior de las casas quizá no necesiten la vacuna.

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