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Martes 21 Noviembre de  2017 09:15

petróleo

  • Buzzi analizó con la Cámara Pyme la situación petrolera y la sumó “a sostener la actividad y las fuentes de trabajo”

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    Fue en el marco de la conformación de una mesa de trabajo con vistas a generar acuerdos que permitan el mantenimiento de la actividad. Se espera un encuentro ampliado con todos actores -Estado, operadoras, Pymes y sindicatos- para el 1 de septiembre en Comodoro. “Sortear la crisis va a depender en gran medida de la responsabilidad de todos”, agregó por su parte el ministro de Hidrocarburos, Ezequiel Cufré, quien indicó que la actividad en la cuenca está garantizada gracias al acuerdo firmado a nivel nacional y “ahora resta el trabajo de todo el sector para contribuir a que no se detenga”. El gobernador Martín Buzzi se reunió este miércoles en Comodoro Rivadavia con representantes de la Cámara de Empresas Regionales de Servicios Petroleros de la Cuenca del Golfo San Jorge para analizar en conjunto la situación que atraviesan las Pymes del sector. El encuentro se dio en el marco de la conformación de una mesa de trabajo ampliada con la participación de todos los actores para generar acuerdos que permitan sostener la actividad y los puestos de trabajo en la región. El ministro de Hidrocarburos, Ezequiel Cufré, indicó que está garantizada la actividad en la cuenca y se viene manteniendo gracias al acuerdo que se firmó a nivel nacional. “Ahora resta el trabajo de todo el sector para contribuir a que no se detenga”, sostuvo. En ese sentido, “el martes el Gobernador se reunió con gran parte de los sindicatos, no sólo petroleros, sino también con la compañía de la CGT para analizar y tener la sintonía fina de lo complejo que está el sector con esta caída continua del precio internacional”, señaló el ministro y agregó que en la jornada de hoy Buzzi mantuvo un encuentro similar con la Cámara Pyme donde pusieron de manifiesto “las preocupaciones y brindaron un panorama de situación, de cómo los viene afectando la crisis y las diferentes medias que se han puesto en marcha”. “Estamos haciendo un fuerte trabajo con todos los sectores con un objetivo claro que es el mantenimiento de los puestos de trabajo”, determinó Cufré y sostuvo que para delinear una agenda hacia adelante, el martes 1 de septiembre se desarrollará en Comodoro Rivadavia un encuentro en conjunto con las operadoras, los sindicatos y las Pymes “para tener un fuerte respaldo de todo el sector, asumiendo un compromiso de acompañar en forma permanente para lograr sostener la actividad y el principal objetivo que es no perder ni una sola fuente de trabajo”. Al respecto remarcó que “sortear la crisis va a depender en gran medida de la responsabilidad de todos los sectores. Es un momento en el que todos tenemos que poner nuestra capacidad y esfuerzo en acompañar a esta industria”. “La actividad en toda la cuenca está garantizada pero para el largo plazo tiene que cumplirse una mesa de trabajo donde todos acompañen”, enfatizó y tal sentido añadió que “estamos constituyendo esta mesa permanente para resolver las cuestiones que se van presentando cotidianamente, buscando alternativas, con el conjunto de los actores. No podemos descansar y mirar para otro lado. Tenemos que ser conscientes que estamos en una crisis y en una crisis se sale con el trabajo de todos”.

  • Cómo se desecha la basura nuclear

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    Los desechos altamente radiactivos son letales y su peligrosidad subsiste por siglos. Si alguien permaneciera durante 10 minutos a 10 metros de una pequeña cantidad de materia radiactiva recién desechada de un reactor, solo tendría 50% de probabilidades de sobrevivir. El combustible sobrante de un reactor nuclear contiene una mezcla de elementos radiactivos de alta peligrosidad, como plutonio, estroncio y cesio.

    Por fortuna, no abunda este tipo de basura. Una planta nuclear que genere 1.000 megavatios de electricidad, produce aproximadamente 2 metros cúbicos de desechos al año.

    Los residuos nucleares se eliminan en diversas formas. A veces se almacenan en tanques con doble pared de acero que tienen un recubrimiento de concreto cuyo grosor es de 1 metro. Pero gran parte de los desechos se sumerge, con su funda original, en pozos especiales próximos a las plantas nucleares. Sin embargo, esta no es una solución definitiva.

    En ocasiones los desechos nucleares se almacenan en forma líquida, en tanques como los descritos. Los residuos generan calor al descomponerse los átomos, por lo cual los tanques deben enfriarse para evitar que el líquido hierva y provoque una fuga. Por lo tanto, se bombea agua fría a través de serpentines interiores de los tanques.

    No obstante que los tanques se han usado durante 40 años, también son una solución temporal. Quizá el mejor remedio sea, por ahora, fundir los residuos en cilindros de vidrio para enterrarlos a gran profundidad. Desde 1978 se hace esto en una planta experimental de Marcoule, Francia.

    Allí el desecho se seca y se reduce a un residuo sólido al calentarlo dentro de un cilindro giratorio. Luego se mezcla con sílice, boro y otros materiales usados para fabricar vidrio; se vacía en una cámara vertical y se calienta a 1.500 °C. Del fondo emerge vidrio fundido que se vierte en recipientes de acero inoxidable. El desecho anual de una planta de 1.000 megavatios llena 15 de tales recipientes, cuyas tapas se sellan al endurecerse el vidrio.

    Luego los desechos se almacenan en fosas especiales de un edificio contiguo a la planta. Cada recipiente produce 1,5 kilovatios de calor y se enfría con aire.

    Los residuos tratados de esta manera no presentan riesgo mientras se mantengan bajo continua vigilancia, lo cual puede dejar de ocurrir con el tiempo.

    Se ha pensado en recubrir los recipientes con hierro fundido o cobre, para almacenarlos en cavernas subterráneas. De recurrirse a esto, se colocarían en hoyos para cubrirlos con concreto o con bentonita, especie de una arcilla que absorbe las fugas radiactivas.

    Los recipientes deben durar hasta un milenio sin corroerse ni dejar escapar el material radiactivo. Al cabo de 500 años la radiactividad será aproximadamente la del mineral de uranio natural. Los expertos creen que si las cavernas están bien situadas y tienen la profundidad suficiente -de varios cientos de metros-, el material radiactivo tardaría un millón de años en alcanzar la superficie. Para entonces, se habría desintegrado casi en su totalidad.

    La dificultad radica en encontrar lugares donde los pobladores permitan almacenar los desechos nucleares. Nadie acepta la idea de tener un depósito de desechos radiactivos cerca de su hogar. A fin de cuentas, quizá las autoridades responsables de manejar este tipo de basura se vean obligadas con el tiempo a excavar fosas bajo las plantas de tratamiento existentes, o en el subsuelo marino, en vez de seguir intentando encontrar posibles basureros nucleares en la superficie terrestre.

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